sábado, 13 de noviembre de 2010

Mentiras


Me susurró palabras al oído que, hasta entonces, habían sido para mí extrañas.
Me dijo que me amaba.
Que siempre, siempre estaría conmigo.
A mi lado
para ayudarme.
Y que jamás dejaría de quererme.
¡Ja! Me río ahora de sus palabras.
Si... ahora.
Pero antes no.
"Yo también te amo" le respondía.
Ilusa.
Crédula.
...idiota.

Después del susurro siempre me acariciaba la mejilla
y nos mirábamos a los ojos.
Y yo me perdía en sus ojos verdes y encontraba el paraíso.
Tras esto, rozaba mis labios con sus dedos y luego me mordía.
Pero no era brusco; era la delicadeza personificada.
Luego, yo cerraba los ojos y me dejaba llevar.

Cuando acabábamos, siempre se quedaba boca arriba, sudando y jadeando.
Y yo, igual que él, abrazándole y dejando caer mi cabeza en su pecho.
Sonriendo
y sin podérmelo creer.
Finalmente nos dormíamos y soñábamos el uno con el otro.

Maravilloso, ¿cierto?
Bien, hoy hace un año de la última vez.
Y ahora él ni siquiera recuerda que existo, que me amó, que yo le amaba
que nos faltaban las palabras para describir lo que sentíamos.
Me ha olvidado,
y ni siquiera tengo el privilegio de ser su pasado.

Pero él es mi pasado, mi presente y mi futuro.

2 comentarios:

  1. Vale que sea tu pasado y tu presente... ¿pero tu futuro? Tu futuro es increiblemente largo. Ni idea de dónde acabará, cuántas cosas (maravillas) incluirá: viajes, experiencias, aventuras... Y el pollo en cuestión es un punto, del que partes, sí, pero que según pase el tiempo se irá quedando atrás (y por lo que cuentas, bien que sea así)
    Un besote y full speed ahead (o también, como decía los antiguos, godspeed)

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  2. Jejjejeje muchas gracias por el comentario :)
    (aunque lo que he escrito no habla de mi, que conste jejeje es sólo algo que se me ocurrió ^^)
    Un abrazo!

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